Primero nos dirigimos al Chateau St. Michelle a las 10 de la mañana, donde hicimos una degustación de 4 vinos. Yo elegí blancos, Carlos tintos.
Compramos un par de botellas.
Cruzamos la carretera y fuimos a Columbia winery, aquí la degustación era de 5 vinos. Continué con los blancos, pero les sugerí a todos que pidieramos algo de comer porque estábamos con el estomago vacío y era muy temprano para estar con vinos. Los italianos apoyaron mi iniciativa y pedimos varias Flatbread Pizza, proscuitto, olivas, quesos y salami... Nos supo a gloria.
Caminamos un poco más, que no nos venía mal, y nos dirigimos a la tercera y última bodega Januik Winery. El diseño de está me recordaba a una que viste de las Haciendas de España, Hacienda Abascal.
Aquí probamos 4 vinos más... Levábamos 13 vinos. Donde volvimos a pedir algo de comer... un ejemplo es esta pizza de pato:
Decidimos volver al primero para hacer el tour de la bodega... y no merece la pena, aunque nos dieron 3 vinos más.
El concepto que tienen es muy parecido al europeo, pero aún les falta mucho para el culto y la cultura del vino.
1 comentarios:
me emborracho sólo de leerte. estupenda crónica, que vidaza os estáis pegando, disfrutadla y seguir dando envidia, de la sana, claro.
Besotes a los tres¡¡¡¡¡
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